¿CÓMO SE FORMAN LAS TURBERAS?

La formación de las turberas se puede producir a través de los procesos de terrestrialización o paludificación.

El primero de ellos (terrestrialización) ocurre cuando los márgenes de un cuerpo de agua con escaso drenaje, como un lago o una laguna, son progresivamente invadidos por vegetaciones palustres, es decir, que pueden encontrarse en zonas húmedas o pantanosas. Con el paso del tiempo, esta vegetación irá colmatando este espacio a través de su crecimiento desde la orilla hacia al centro y mediante la continua acumulación de turba en fondo. De esta manera, la masa de agua irá desapareciendo a medida que la flora y la materia orgánica vayan dando lugar a una formación terrestre en estos entornos. Es importante mencionar que gran parte de las turberas ubicadas en la Región de Los Lagos se originó gracias al proceso de terrestrialización. Esto se debe a que esta zona presentó una intensa actividad glacial, la cual dio lugar a un paisaje formado por numerosas depresiones rellenadas por hielo y material sedimentario. Luego, con el sostenido aumento de las temperaturas, los glaciares se retiraron para transformarse en grandes masas de agua que, con el transcurso de los años, fueron colonizados por especies vegetales como el musgo Sphagnum y otras plantas briófitas.

Por otro lado, la paludificación hace referencia al proceso mediante el cual una superficie mineral experimenta la acumulación de turba producto de la colonización del musgo en áreas con altas precipitaciones y suelos con poco drenaje. Este fenómeno puede ocurrir por causas naturales o por la acción antrópica, es decir, cualquier actividad realizada por seres humanos. En el caso de la paludificación de origen natural, la turbificación de un área se produce a lo largo de un considerable periodo de tiempo y en determinadas condiciones climáticas y geológicas. Las turberas de origen antropogénico se generan en sitios que han sido colonizados por el musgo “pompón” tras la quema o tala de bosques presentes en suelos que facilitan su anegamiento y, por consiguiente, el establecimiento de esta especie vegetal.